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martes, 3 de noviembre de 2009

(6) Historias de amor desafortunado

You've outdone me,
I just can't for(give/get) you
PS: Fill the blank, without him, I'll _________.

lunes, 26 de octubre de 2009

(5) Historias de amor desafortunado

Nosotros los buenos hacemos lo que se debe cuando se debe sin que exista razón de por medio. Ahí tienes a la mujer cargando la bolsa del mercado, surcando sus manos con el polietileno reciclado y barato, para llevar las menudencias de pollo para el caldo ligero de sus seis hijos y su marido. El marido está trabajando en una fábrica clandestina de balas, golpeando con un martillo a ver si funcionan al mejor estilo de una fábrica acme en los dibujos de la infancia. Ninguna explota. Termina la jornada y se gasta el dinero en un bar, donde después de un par de vasos de alcohol metílico hecho pasar por etílico, olvida momentáneamente que está casado con esa mujer, que vive en esa casa, que no tiene derecho a ningún sueño mediocre, sólo a los pequeños. Apoya la cara grasienta en el mostrador "no apoyarse" y cierra los ojos. La mujer lo espera, los chicos ya están en la cama, tres en cada una. La vela tintinea en la oscuridad y se apaga como azotada por un miniviento de una minitormenta. La mujer la enciende por inercia y se asusta con su sombra en la oscuridad. Su marido no llegó a casa esa noche ni la noche siguiente. Su cuerpo inerte está apoyado en una pared en una calle solitaria que recorrió de ida y vuelta varias noches a la misma hora. Las rodillas completamente dobladas y la quijada sobre el pecho, los brazos a los costados como si estuviera a punto de empezar a meditar. Mente vacía, cuerpo vacío. Un charco de vómito lo rodea y su aliento en la última tibieza satura el universo de inmundicia, de no tener razón de ser, de haberse muerto y bien. Aprieta los dientes y su sombra se desvanece cuando apaga el último farol de la cuadra. La mujer duerme.

jueves, 15 de octubre de 2009

Asesinando

Tu sabes lo que eres, pedazo de tierra. Nos miramos en silencio mientras sacudía el frío de mis manos después de frotarlas - Date la vuelta - La noche, esa noche en que compramos una botella de ron en el grifo y bebimos hasta desfallecer, reímos reímos... la noche en que te maté. - y cierra la puerta -. Acaso no me escuchaste, o te lo decía en el pensamiento. Di un salto y te desprendí la cabeza de un cuajo, como uno de esos gigantes que desgarran la carne de las ovejas sólo para sacar el huesesillo de la suerte y sentirse gigante, así te desgarré, pero sin más objetivo que ver tu cabeza entre mis brazos y dejarla caer como un fardo pesado. Así la noche se volvió de acero y el sol perdió los destellos. No soy mejor o peor que tu, pero te maté.
Me limpié la sangre en una pared y anduve unas horas caminando con una mancha extensa de sangre en la blusa, blusa blanca, qué desastre.

PS: Esperimentando!

lunes, 27 de julio de 2009

(4) Historias de amor desafortunado

Después de todo, no puedo negar que tu eres el único hombre que he amado. Si hubieras estado a mi lado en este tiempo te habrías dado cuenta que no hubo inconstancia en mi sacrificio. Aún teniendo tantas cosas a mi favor, probablemente lo más valioso que habrías tenido de mi eran las ansias de hacerte feliz y el inagotable afecto que aún te profeso. Dijiste más de una vez que no hubo desprecio de tu parte, que simplemente era imposible seguir adelante con algo que estaba condenado desde el inicio a morir, fatigado por esa barrera infranqueable que nos trazó el destino; tenerte lejos me ha herido. Tu desdén. Mi esperanza. La insensatez. Puedes tener certeza que este amor raído muere en cada ocaso, sofocado por la tristeza, pero renace aún más violento y perfecto al amanecer, cuando revive en mi el deseo de volverte a ver.



PS: Texto perdido y recuperado, influenciado por la lectura ávida de alguna novela rosa. Don't blame me.

domingo, 19 de julio de 2009

martes, 2 de diciembre de 2008

jueves, 2 de octubre de 2008

(2) Historias de amor desafortunado

A veces ella pasaba la noche pensando en cómo sería tocar sus labios, cerraba los ojos y juntaba dos dedos de la mano... los presionaba al unísono contra su boca entreabierta y suspiraba, es amor... se decía, y caía lentamente en un sueño profundo, que no se interrumpía hasta el alba.
Pasaron muchas noches, hasta que se encontró un día frente a él, a punto de dejarla marcharse para volver a su país... sin retorno definido. Los dos sabían que no había vuelta atrás, que sin importar cuántas veces se acercaran a preguntar si aún tenían tiempo a los tipos que revisaban los documentos, tarde o temprano tendrían que despedirse...
Después de esos días maravillosos, todo era incierto...
Se abrazaron, él le acariciaba la espalda por debajo del saco, ella a veces dejaba caer unas lágrimas... habían vivido el presente, pero el futuro hacía la última llamada... ella le dijo que lo amaba, él que se volverían a ver... un último abrazo y el adios.
A veces ella pasaba la noche pensando en cómo sería tocar sus labios otra vez...

domingo, 10 de agosto de 2008

(1) Historias de amor desafortunado

Eran las 7:30 pm del 22 de agosto del 2004, en casa Manuel y Andrea acordaban finalmente que ninguno de los dos cocinaría esa noche. Manuel tomó el teléfono y llamó a la pizzería cercana, media hora después hacía el trueque con el repartidor, dio una propina decente y cerró la puerta mientras el olor de la pizza hawaiana inundaba el recibidor de la casa. Diez segundos después tocaron nuevamente la puerta, esta vez era un hombre con el rostro cubierto y un arma en la mano "trae la guita", Manuel trató de cerrar la puerta en el acto, recibió 4 disparos en el abdomen y murió desangrado en los brazos de Andrea, quien deseó más que nunca no haber puesto excusas para no hacer la cena. Fin.

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