Después de todo, no puedo negar que tu eres el único hombre que he amado. Si hubieras estado a mi lado en este tiempo te habrías dado cuenta que no hubo inconstancia en mi sacrificio. Aún teniendo tantas cosas a mi favor, probablemente lo más valioso que habrías tenido de mi eran las ansias de hacerte feliz y el inagotable afecto que aún te profeso. Dijiste más de una vez que no hubo desprecio de tu parte, que simplemente era imposible seguir adelante con algo que estaba condenado desde el inicio a morir, fatigado por esa barrera infranqueable que nos trazó el destino; tenerte lejos me ha herido. Tu desdén. Mi esperanza. La insensatez. Puedes tener certeza que este amor raído muere en cada ocaso, sofocado por la tristeza, pero renace aún más violento y perfecto al amanecer, cuando revive en mi el deseo de volverte a ver.
Lö
PS: Texto perdido y recuperado, influenciado por la lectura ávida de alguna novela rosa. Don't blame me.
No hay comentarios:
Publicar un comentario