lunes, 4 de mayo de 2015

Un update

La niña de los ojos marrones ha crecido, ya es adulta. Se enfada cuando le dicen "señora", sin poder corregir, porque sabe que se empieza a comportar como una, a verse como una, a convertirse en una.

La niña tiene un gran amor, uno que nunca antes tuvo y el único que necesita. A veces mira a esos ojos marrones ...más profundos y sabios que los suyos, suspira y lo ama más. Besa sus mejillas y acaricia su barba tantas veces como puede, lo cuida, siente que en su momento no le molestará convertirse en una "señora" por él.

Ya no discute por cosas tontas...

Ya no siente que tiene que salvar el amor...

A veces siente que nunca fue más feliz...

Pero late en su pecho una gran tristeza por algo que no puede controlar, por alguien que no quiere perder...

A veces le llega la nostalgia y empieza a deshilachar el sueño de la noche anterior y a bucear en las fantasías de vidas pasadas. En recordar cómo fue su vida hasta antes del 24 de marzo del 2015...

La niña ha aprendido a valorar las cosas de la forma más dura... y se siente más adulta aún.

A veces se angustia, a veces no duerme, a veces llora... pero de inmediato lo deja ir. Sonríe, se seca las lágrimas, mira al infinito, vuelve a sonreír... y nace la esperanza, la decisión, la acción...

Hoy ha vuelto a este refugio, no porque su vida sea menos buena que cuando lo dejó, sino porque quería compartir una gran alegría y una tristeza... es lo que hay...

 "hay que sacarlo todo afuera, como la primavera..."


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