jueves, 15 de octubre de 2009

Asesinando

Tu sabes lo que eres, pedazo de tierra. Nos miramos en silencio mientras sacudía el frío de mis manos después de frotarlas - Date la vuelta - La noche, esa noche en que compramos una botella de ron en el grifo y bebimos hasta desfallecer, reímos reímos... la noche en que te maté. - y cierra la puerta -. Acaso no me escuchaste, o te lo decía en el pensamiento. Di un salto y te desprendí la cabeza de un cuajo, como uno de esos gigantes que desgarran la carne de las ovejas sólo para sacar el huesesillo de la suerte y sentirse gigante, así te desgarré, pero sin más objetivo que ver tu cabeza entre mis brazos y dejarla caer como un fardo pesado. Así la noche se volvió de acero y el sol perdió los destellos. No soy mejor o peor que tu, pero te maté.
Me limpié la sangre en una pared y anduve unas horas caminando con una mancha extensa de sangre en la blusa, blusa blanca, qué desastre.

PS: Esperimentando!

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