Se ha acabado el amor. Se ha acabado su amor.
Muchas veces fantaseaba en que llegaría el día en que estuviéramos juntos y que nada nos separara. Ahora esa esperanza ha muerto, como han muerto las conversaciones, los sueños y ese lazo intenso que nos unía: el alineamiento.
Lo recuerdo con ojos afectuosos, la mano honesta. Siento su olor en un agujero recóndito de mi alma, donde se mezcla con una tristeza que pensé que me había dejado ¡Cuánto le he querido! le he querido tanto que le he perdonado incluso antes que se fuera, sin entender sus razones...
Ahora viene el luto, me ha dicho mi hermano que lo viva, que llore, que no me sienta mal por hablar de esto, por llorar y llorar... y eso hago... Por alguna razón siento que este luto no será como los otros.
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