Recuerdo a mis abuelos, cuando me mandaban tarjetas con dinero o me regalaban cosas pequeñas de niña. Recuerdo a Lucía, mi nana, cuando nos recostábamos en la cama y jugábamos con la cortina mientras hablábamos pavadas. Recuerdo a mi primer novio, cuando me trajo esa muñeca gigante y me la dio en una tienda cerca a casa, porque no quería que se enteren mis padres. Recuerdo que lo acosaba a ÉL con un mes de anticipación, para que no olvidase desearme un feliz día. Recuerdo tantas cosas que ni el tiempo ni la distancia diluye. Mañana será mi cumpleaños y no dejo de pensar en las personas que me hacen falta o no estuve lista para dejar ir. Siento gratitud porque existieron, porque están en un lugar mejor, porque nunca dejarán de ser especiales para mi, pero no puedo dejar de anhelar esas dulces alegrías. Los extraño.
Lo
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