Cuando te conocí, me pasó algo muy loco. Mi corazón amaba tu corazón. Mi cerebro a tu cerebro. Mis labios amaban los tuyos, sin haberte tocado. Tu podías haber medido medio metro, tener unos dientes terribles, ser de color azul y aún así no hubiese querido a alguien más. Cada molécula de mi ser ansiaba ferozmente a cada molécula del tuyo. Y cada noche soñaba con el día en que nos veríamos al fín; hasta que pasó, y desperté, desperté, desperté, desperté.
Lö
No hay comentarios:
Publicar un comentario