Aprendo tus lecciones, a soltar la rienda y reir sentada en la cama de la vida cortísima, sórdida y vana. El cigarro sostenido entre tus labios y balanceándose entre cada bocanada; la barba crecida y el cabello desordenado... algo en ti ejerce un poder inevitable en mi, un hechizo violento que me acerca al infierno. El infierno en el que no crees. Algo en ti me hace creer en dios. El dios en el que no crees. Ahi con las cartas en la mano, te veo absoluto, varonil... loco, loco, abominable. Mi yo princesa pone la cabeza en la guillotina y tira sola la cuerda; acaso no valga la pena conocer los por qués de matar los sueños rosa por una noche sola. Ahí estamos thanaticos y un angel se acaba de romper una ala.
Lö
No hay comentarios:
Publicar un comentario