lunes, 28 de julio de 2008

Sobre B*

Esta historia se inició hace seis años, a esa edad B* conoció las primeras flores del amor, tomó entre sus manos el rostro anguloso de P* y se dejó amar con ternura, pero mientras más recibía, su corazón se endurecía por la coraza del capricho y no aprendió lo que era la reciprocidad... P* sufrió mucho al notar los sueños no compartidos y los ojos esquivos de B*, con el tiempo lo asumió y se hizo de lado... tiempo después B* sintió su ausencia, pero no pudo volver atrás. Con una lágrima corriendo por la mejilla se puso las zapatillas y se echó a andar, explicándolo todo como una traición al no ver cumplidas las promesas de 'amor eterno'
Con el tiempo sus lágrimas se secaron y apareció otro hombre, que copó muchas fantasías infantiles pero como suele suceder en esas historias de vida real, se terminó. Aquella persona a diferencia de P* realmente tocó su corazón y enseñó a B* lo que era querer sin condición... entonces una encrucijada. B* descubrió en su propia naturaleza el egoismo intrínseco de querer a alguien demasiado, y la reacción fue endotérmica, sin notarlo y sin poder controlarlo, empezó a absorver todo el calor que le llegaba... hasta que se congelaron las palabras y el invierno envolvió a los amantes.
Con una nueva amargura en su interior, B se hundió en sus pensamientos rotos. En algún momento pensó que sería una justiciera o injusticiera... y notó las marcas en los nudillos de sus dedos meñiques, inexplicables como esa nueva necesidad. Se puso un antifaz y se dedicó a crear ilusiones, en probar una y otra vez la simplicidad de los hombres.
Bastaban sólo unas palabras para sentir la satisfacción vacía... ahí estaba el anhelo de ese y aquel, que creyeron haber encontrado su otra mitad, entonces B sonreía por dentro... los besaba en la frente, les cortaba la cabeza y salía en silencio, como un alma condenada...
Un día B decidió que se quería vengar, que aunque aquella persona no hubiese hecho nada, merecía padecer por haberla convertido en esa criatura terrible... se le ocurrieron muchas formas: usar soldadura oxiacetilénica para torturarlo, cortarle los labios y dárselos de comer, desgarrarle la espalda y beber su sangre...
La noche del asesinato encontraron a B sentada sobre el cuerpo, al fin tenía el corazón de su amado... lo mecía léntamente en sus manos y la sangre corría entre sus dedos... por las falanges y los nudillos, esos nudillos que ya tenían sentido...





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